Banderas recogió el premio Donostia de manos de Pedro Almodóvar. /EFE
Un emocionado Antonio Banderas recibe el premio Donostia que dedica a su padre, a Bardem y a Melanie Griffith
El actor y director malagueño se convirtió en el tercer intérprete español en recibir el Premio Donostia en una emotiva gala en la que Pedro Almodóvar ejerció de maestro de ceremonias.
Mitxel Ezquiaga - 20.09.2008
Con una emotiva y triple dedicatoria del Premio Donostia a Javier Bardem, a su esposa y a su padre, fallecido este año, Antonio Banderas disparó anoche la temperatura emocional del Kursaal como en pocas ocasiones anteriores. El actor, tercer intérprete español que recibe el Premio Donostia, recordó sus cuatro psos por el Zinemaldia, en 1982, 1985, 1998 y 1999, que según dijo, «representan una metáfora de mi carrera». En la primera ocasión, el actor llegó a Donostia con 350 pesetas en el bolsillo y al término del certamen, abandonó la ciudad en autostop.
«Creo entender –dijo Banderas–, por qué me dan este premio:por el empeño que puse en superar murallas que parecían imposibles de saltar. Detrás llegaron otros y llegarán otros más porque así se escribe la historia de la cinematografía de este país».
Banderas, que citó un fragmento del libro de Paulo Coelho El guerrero de la luz, dedicó el galardón a Javier Bardem –«una persona que a los cinco minutos de conocerle supe que, simplemente, no estaba a la venta»–; a su mujer Melanie Griffith –«que abandonó su carrera profesional para dedicarse a la familia y puedo decir que con mucho éxito»– y «al hombre al que más he querido y que más me ha querido y el que más me ha ayudado. Recuerdo cuando venía todas las noches a verme al teatro, creyendo que yo no le veía, pero sí le veía porque desde el escenario se ven muchas cosas», dijo el actor, que en medio de un silencioso estruendoso, proclamó: «:A la memoria de mi padre, fallecido este año», mientras la ovación disparaba los audímetros. «A Pedro no hace falta que se lo dedique porque toda mi carrera está dedicada a él», añadió Banderas, que concluyó: «Nos vemos en el cine».
Precisamente, fue Pedro Almodóvar el encargado de presentar al galardonado y entregarle el Premio. «Su talento le convierte en un ser arrebatadoramente atractivo –dijo el director manchego–. Su talento irradia cuando actúa».
Almodóvar recordó la primera prueba que hizo a Banderas, allá por principios de los ochenta, para la película Laberinto de pasiones, que luego se proyectaría en el Zinemaldia. «Tuve la certeza de que había nacido para actuar». También recordó que Banderas es poseedor de «uno de los culos más votados por las mujeres de todo el mundo en estas listas que les gusta hacer a los americanos», aunque aclaró que «yo nunca me fijé».
Almodóvar reiteró que «nunca estaré lo suficientemente agradecido por su generosidad y buena disposición» durante su colaboración durante los años ochenta, traducida en cinco películas. «Antonio tiene pasado, presente y un gran futuro», dijo el cineasta, que reconoció que «siempre le veo despidiéndose de mí y casi del cine español en un pueblo de Extremadura de no recuerdo qué marca, en la última secuencia de Átame», dijo el director.
Instantes antes, la conductora de la gala, Edurne Ormazabal, presentó a Banderas como «un hombre imprescindible del cine contemporáneo, español e internacional».
«Creo que se me premia por haber asumido riesgos»
«He asumido riesgos toda mi vida, desde trabajar con Almodóvar hasta irme a trabajar en la cinematografía estadounidense. Pienso que quizás por esto motivo se me da este premio», afirmó ayer Antonio Banderas, horas antes de recibir el Premio Donostia de manos del director manchego. Banderas aseguró que a partir de ahora «me he planteado trabajar menos para trabajar mejor» y mostró su intención de volcarse en la preparación de la película sobre Boabdil a partir de comienzos del próximo año, un proyecto que, adelantó, será caro.
En su segunda rueda de prensa donostiarra en veinticuatro horas, tras la presentación de The other man, Antonio Banderas aseguró que le apetece «entrar en un mundo cinematográfico más profundo», en la línea del filme de Richard Eyre. En este sentido, el intérprete y director español reconoció que a lo largo de los años ha tenido que «construir mi carrera con los papeles que me ofrecían» y reiteró que, a partir de ahora, espera que le llegue «material más profundo».
El actor malagueño recordó sus duros comienzos en Estados Unidos, hace ya casi dos décadas. «Si de algo estoy orgulloso es de los tres años que pasé en absoluta soledad, viviendo en pensiones y hoteles cuyos servicios de habitaciones no me atrevía a utilizar porque no entendía el idioma. Nunca tuve un coro de aduladores, sino todo lo contrario. La gente pensaba que estaba chalado y que después de Los reyes del mambo no iba a volver a trabajar». Sin embargo, reconoció que también ha tenido mucha suerte a lo largo de los años.
Banderas también estableció un paralelismo entre su trayectoria y la del propio país, que «también ha vivido esa evolución en muchos órdenes: el deportivo –recuerdo cuando Sergi Bruguera ganó Roland Garros–, en lamoda, en la arquitectura, en la economía... Se ha quitado de encima ese complejo de inferioridad».
El intérprete del Zorro rechazó haber asumido en algún momento de su carrera el papel de estrella porque eso «supone sacrificar tus propias mierdas y ceñirte a un guión, cosa que yo nunca he hecho», antes de y dejar un consejo para el recuerdo: «Ama profundamente lo que haces». |